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LA SEGURIDAD Y EL NEUMÁTICO

Los neumáticos son una pieza clave en la seguridad vial y, por lo tanto requieren toda nuestra atención. La seguridad y el neumático están íntimamente relacionados. Las ruedas soportan todo el esfuerzo del vehículo, son el único contacto con la calzada y la calidad y el buen estado de los neumáticos garantizan una conducción segura. Por eso, conviene no escatimar a la hora de elegirlos ni bajar la guardia respecto a su desgaste. La revisión periódica de las ruedas y el cambio de neumáticos cuando procede son la clave para garantizar todas sus prestaciones.


  Funciones principales de los neumáticos en la circulación

Los neumáticos, aunque no lo sepamos, son un producto de alta tecnología. Cada rueda presenta una pequeña área de contacto con el suelo, pero la importancia de sus prestaciones es inversamente proporcional al tamaño de esta pequeña superficie.

Por ejemplo, los neumáticos soportan todo el peso del vehículo y son los que realmente responden cuando aceleramos o frenamos el automóvil. En estos procesos de la conducción, el conductor ordena al motor que acelere dándole más potencia y le ordena que frene, reduciendo la misma. Pues bien, si los neumáticos no responden adecuadamente a estas órdenes, podemos perder el control del coche con el peligro que esto puede comportar.

Unas ruedas en buenas condiciones nos permiten circular de forma más segura, guiar el vehículo con desplazamientos precisos y garantizar la conducción en cualquier tipo de suelo y en condiciones climáticas muy diversas. A modo de ejemplo, solo hay que pensar lo mal que lo pasamos cuando caminamos por superficies mojas o resbaladizas con un calzado inadecuado. Pues pasa lo mismo con la seguridad y el neumático de nuestro vehículo. Evidente, ¿verdad?

Pero, las prestaciones de los neumáticos no acaban aquí. También nos proporcionan confort en el interior del vehículo, ya que amortiguan los baches y las irregularidades del terreno. Por todo ello, unos buenos neumáticos en buenas condiciones nos proporcionan consistencia, equilibrio, amortiguamiento y capacidad de frenada cuando conducimos.

El mantenimiento adecuado de los neumáticos

Unos neumáticos bien mantenidos nos permitirán que todas estas prestaciones tan importantes sigan intactas, incluso, después de rodar sobre el suelo millones de veces. Son un elemento del que depende la seguridad activa del coche, ya que son los encargados de gestionar la capacidad de carga del vehículo, su estabilidad, la adherencia y la resistencia de las ruedas.

Aunque muchos conductores no lo saben, los neumáticos se clasifican por una serie de parámetros y son fácilmente identificables a través de unos códigos que llevan grabados en relieve en los laterales. Estos números y letras identifican sus características principales:

    • Dimensiones
    • Características de construcción
    • Requerimientos de uso

Si se revisan regularmente y se cuidan deben proporcionar un alto rendimiento. Además, hay indicios que nos pueden hacer sospechar que algo falla en nuestros neumáticos. Si la dirección del vehículo no responde con precisión, la frenada se alarga o la cubículo interior vibra, hay que revisarlos para comprobar su estado. Y si el resultado no es óptimo o el problema no tiene solución, cambiarlos es la mejor opción. Recuerda que la seguridad y el neumático, son un binomio del que depende nuestra seguridad.


  Consejos para garantizar el buen estado de los neumáticos

Hay una serie de recomendaciones muy útiles para garantizar el cuidado de nuestros neumáticos. La mayoría ya los conocemos, pero no está de más repasarlos y tenerlos en cuenta.




    • Comprobar la presión con regularidad: debe entrar dentro de nuestras rutinas de cuidado del vehículo. Cada fabricante asigna a cada modelo unos parámetros que debemos consultar y seguir para dotar a las ruedas de la presión adecuada en cada caso.
    • Examinar el dibujo. La profundidad de los surcos nunca debe ser inferior a 1,6 milímetros. Cuanto más intacto esté, mayor agarre proporcionará al suelo y es más fácil sufrir aquaplaning y otros peligros.
    • Controlar el desgaste de la goma: a veces el dibujo es profundo pero el material está en malas condiciones. Suele ocurrir cuando no hemos rodado mucho, pero el tiempo ha envejecido la goma. En este caso, hay que cambiarlos porque su capacidad también se ve mermada.
    • Evitar bordillos y otros obstáculos que castiguen el neumático. Las irregularidades del mismo reducen la seguridad.


Por último recordar que el buen estado de los neumáticos no solo influye en la seguridad, sino también en el consumo de combustible. La seguridad y el neumático también pueden favorecer de manera indirecta a nuestro bolsillo.



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